Hermanamiento con la Cofradia de la Santa Vera Cruz y Confalon de Astorga

 

ampliarData el primer documento que se conserva en los archivos de la Cofradía de la Santa Vera Cruz y Confalón, del año 1411, fecha desde la cual pervive la cofradía, aunque se puede pensar que existía ya muchos años antes. Es muy posible que surgiera al amparo de la devoción a la Cruz, extendida por los franciscanos por su veneración por el desnudo leño. Por fortuna, la esmerada conservación de su archivo nos permiten conocer sus primeras ordenanzas de 1568, así como la reconstrucción de lo que suponía la vida interna y la participación en las procesiones. En 1580 se hermanó con la Cofradía del Confalón de Roma y a partir de estas fecha su periplo por las calles astorganas no ha hecho más que engrandecerla en arte, humanismo y espiritualidad. Está asentada canónicamente en la capilla de la Santa Vera Cruz de Astorga, ciudad leonesa con gran tradición de Semana Santa que confirma sus 8 Cofradías, siendo la más antigua la presente.

Su túnica es morada bajo un escapulario negro. Los braceros llevan verdugo morado y los hermanos de filas capirote del mismo color. En la procesión penitencial llevan todos capuchón monacal negro que se descubre en la procesión del Resucitado. Los guantes negros, capa negra y capirote morado es preceptivo para los cargos directivos o Seises. Su emblema es un escudo con una cruz negra, con uno de los brazos rojo, en campo azul y timbrado con corona de marqués, haciendo referencia al Marquesado de Astorga.

Es precisamente la recreación del Desenclavo de Cristo, uno de los momentos vitales de la Pasión de Cristo, y acto que ha marcado la trayectoria de los cofrades de la Santa Vera Cruz, que lo realizan cada tarde de Viernes Santo en la procesión del Entierro, en la Plaza Mayor maragata desde 1989, el principal argumento para unir en hermanamiento a las dos cofradías.

ampliarEn febrero de 1999, un libro de protocolos creado especialmente para dejar constancia de lo que, en lo sucesivo, sería la historia conjunta de las dos hermandades, avanzaba ya que ambas cofradías pretendían estrechar los lazos que las unían a través del Desenclavo, y así, perpetuar los nobles sentimientos de fe, ilusión y esperanza, e instar a las venerables cofradías a una fructífera cooperación apostando por la solidaridad. Estas fueron las bases sobre las que se edificó este hermanamiento que vivió sus más felices horas en el momento de su firma el 7 de febrero de 1999 en León y el 7 de marzo del mismo año, en Astorga. Dicho hermanamiento, se renueva cada tres años coincidiendo con la fiesta de las cofradías. El libro de protocolo, del que los cofrades se hacen entrega respectiva con cada actualización del compromiso, evidencia la invariable decisión de ambas hermandades de seguir poniendo los medios para que los lazos fraternos que las unen no se debiliten sino que se fortalezcan.

El hermanamiento entre las dos cofradías toma cuerpo en la participación respectiva de las procesiones y actos que desarrollan: el Viernes Santo en la Plaza Mayor de Astorga, y al día siguiente, Sábado Santo, en la Plaza de San Isidoro de León. Ambas Cofradías acuden a sus respectivas procesiones con su Junta de Seises, Banda y Hermanos de Fila. Es en estos actos cuando se aprecia con mayor claridad el por qué del compromiso de acercamiento y colaboración que se desea mantener con mayor énfasis, si cabe, cada año que transcurre.

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